En
la Sagrada Escritura con frecuencia aparece el “Fuego del Cielo”. En ocasiones es
una muestra positiva de aceptación de un sacrificio ofrecido a Dios como le
ocurre a Abraham o Elías. En otras ocasiones sin embargo Dios lo envía como
castigo, como a los mismos israelitas en Taberá o a los habitantes de Sodoma y
Gomorra. Además está profetizado que volverá a ser modo de castigo divino en
las trompetas y copas de la ira del Apocalipsis o para la destrucción de la
Gran Babilonia. El Falso Profeta lo usará como prodigio para engañar a los
elegidos. San Pedro asegura que esta Tierra está reservada para el fuego y por
ello esperamos una nueva Tierra. Por último, el castigo eterno de los condenados se realiza
por medio de fuego y azufre
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